domingo, 14 de marzo de 2010

LA MIRADA EN EL ESPEJO (Algo nuevo que no he hecho).

Mirarme al espejo sí, sí eso lo hago a diario durante muchos años. Pero mirarme como a un objeto para que mi mente capte y ordene a mi lápiz dibuje las líneas de lo que ve ¡eso nunca lo hice!
Dificultad, ilusión, sorpresa, cariño, ambigüedad, reconocimiento, recuerdo…todo un mar de sensaciones me invaden, a la par que mis dedos se esfuerzan, con torpeza, en trazar ese conocido y desconocido que es mi rostro.
Un óvalo, con imperfecciones por la cara sur. Curvas que delimitan oblicuos ojos, curvas que enmarcan una alargada nariz, curvas que envuelven una fina boca, curvas que dividen la frente y todo ello envuelto en delicadas sombras de la madurez. Una vida está escrita en esa cara que devuelve la mirada desde el espejo; es un crucigrama repleto de enigmas que mi lápiz no intenta resolver. Hoy, tan solo intenta dibujarlo en una hoja en blanco. El papel se va emborronando con el dibujo inexperto de una niña que mira como su madre la observa y medio sonríe desde el otro lado. ¿Será posible? Estás ahí? Esos ojos profundos que me quieren, ese escaso pelo que tanto cuidas, esa nariz intuitiva y exigente, esos surcos en la boca expresión de dolor y alegrías, esas cejas medio altivas que amparan la mirada, esa frente pensadora y reflexiva. Me inunda el recuerdo y el cariño, por los que fueron y están en mí, por lo que soy y por lo que he sido.
Acepto el reto de lo viejo que es lo nuevo, bienvenida seas.

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