sábado, 6 de marzo de 2010

FOTOGRAMA EN BLANCO Y NEGRO

¿Qué os puedo contar de mi vida? Visto en la distancia de los años me produce una imagen del cine en blanco y negro de los años 50. Era una niña querida, una princesita mimada de postguerra que apenas sufrió las inclemencias de la época, pero que, absurdamente, no fue feliz.
Me sigo viendo como la niña responsable ante toda la familia –con sus exigencias y sus traumas- y ante todas las obligaciones que me cargaban o me echaba yo sola a las espaldas. Mis padres eran alegres, vitalistas y en cierta medida frívolos. En casa se vivía un ambiente distendido en materia religiosa, política y moral; se concedía importancia a la vida cotidiana y sus muchos quehaceres con una red que te envolvía con amor y calidez. Por el contra, en el colegio la red que nos atrapaba era de rigidez, exigencia, grandes valores, verdades absolutas y abstractas. Yo pasaba la mayor parte del día en el colegio (lo digo como justificación) y opte por la inflexibilidad, la seriedad y por sentirme responsable de las deficiencias de mi familia, en la que por no tener, no teníamos mas que un primo lejano cura.
Quizás en esa época empezó mi vida contradictoria y mi sentimiento de desarraigo que mas adelanté contaré. Si mi mundo era insatisfactorio y mi mente imaginativa tenía una forma muy fácil de arreglarlo y era viajar a otros mundos. En aquella época que no viajábamos, lo pude conseguir con la ayuda de mis mejores amigos, los libros. Aquellos primeros libros de Antoñita la Fantástica, tan audaz, tan libre y tan feliz, me transportaban a un paraíso de una infancia feliz.
Posteriormente, he podido viajar por paraísos reales que me han ayudado a superar otros mundos de desarraigo y contradicción y, que pueden servir de hilo conductor de alguna etapa de mis años de madurez.
Era una niña tímida y algo acomplejada, pero muy intuitiva y también pasional. Todo me interesaba y todo era objeto de mi análisis e investigación. Mis muñecas, mi cocinita, las pinzas de la ropa, todo era válido para crear otros mapas, otros rumbos. Ya estaba en mí la semilla que mas tarde me haría apasionarme por la sociedad y sus entresijos.

Las palabras claves que, quizás, mejor definan mi vida son:

RESPONSABILIDAD FAMILIA
IMAGINACION LIBROS
CONTRADICCION VIAJES
INVESTIGACION PASION

No hay comentarios:

Publicar un comentario