domingo, 14 de marzo de 2010

LA MIRADA EN EL ESPEJO (Algo nuevo que no he hecho).

Mirarme al espejo sí, sí eso lo hago a diario durante muchos años. Pero mirarme como a un objeto para que mi mente capte y ordene a mi lápiz dibuje las líneas de lo que ve ¡eso nunca lo hice!
Dificultad, ilusión, sorpresa, cariño, ambigüedad, reconocimiento, recuerdo…todo un mar de sensaciones me invaden, a la par que mis dedos se esfuerzan, con torpeza, en trazar ese conocido y desconocido que es mi rostro.
Un óvalo, con imperfecciones por la cara sur. Curvas que delimitan oblicuos ojos, curvas que enmarcan una alargada nariz, curvas que envuelven una fina boca, curvas que dividen la frente y todo ello envuelto en delicadas sombras de la madurez. Una vida está escrita en esa cara que devuelve la mirada desde el espejo; es un crucigrama repleto de enigmas que mi lápiz no intenta resolver. Hoy, tan solo intenta dibujarlo en una hoja en blanco. El papel se va emborronando con el dibujo inexperto de una niña que mira como su madre la observa y medio sonríe desde el otro lado. ¿Será posible? Estás ahí? Esos ojos profundos que me quieren, ese escaso pelo que tanto cuidas, esa nariz intuitiva y exigente, esos surcos en la boca expresión de dolor y alegrías, esas cejas medio altivas que amparan la mirada, esa frente pensadora y reflexiva. Me inunda el recuerdo y el cariño, por los que fueron y están en mí, por lo que soy y por lo que he sido.
Acepto el reto de lo viejo que es lo nuevo, bienvenida seas.

domingo, 7 de marzo de 2010

EL OLFATO (descripción)

UN REGALO
Al entrar en el hall aspiré un perfume intenso y agradable qué me emocionó. Allí juntas y olorosas, me ofrecían la esencia del amor. De repente, aquella fragancia me transportó en un viaje virtual –al igual que la magdalena de Proust- a mis años de juventud y mis primeras salidas: mi primer baile, mi primer novio, mis 18 años… todo un mundo de novela rosa que huele a campo, que huele a naturaleza, que huele a limpio, que huele a primeras sensaciones y en definitiva que huele a esencias de corazón.
Allí estaban, envueltas en verde follaje, cerradas y emitiendo una colonia dulzona en toda la casa. Sus emanaciones envolvieron a toda la familia y lograron que todos sonrieran al husmear su evocadora y sensual esencia. El paso del tiempo, como hace con la vida, les fue dando madurez y profundidad en su esencia. Se fueron abriendo y permitiendo que su perfume cálido y evocador nos sumergiera a todos en nuestros sueños más íntimos. El olor intenso se volvió casi pegajoso. Poco a poco, sabiendo que su vida era efímera, se fue desprendiendo de cada una de sus partes, como un regalo póstumo, para darnos un baño relajante y así disfrutar de su última esencia.

UN GUISO
El aroma lo percibía ya en las escaleras, antes de entrar en casa. Olfateaba el agradable olor a guiso tradicional de muchas cocinas españolas. Me imaginaba el plato sopero lleno de aquel humeante, espeso y pardo líquido, en el que se entremezclaban todos las esencias de sus ingredientes. Allí, aspiraba la tierra con sus pequeñas chispas redondas y oscuras, base del plato; aspiraba la huerta con esencia de tomate y de cebolla; aspiraba las especias con restos de laurel, pimentón, nuez moscada, pimienta y pizca de ajo; pero especialmente aspiraba el fuerte, vibrante y delicioso olor de la matanza. Yo llegaba del colegio aterida por el frio y mi cuerpo entraba en calor solo con oler los efluvios de su rica mezcla. Cada vez que huelo un aroma de este oloroso y cálido guiso de matanza, de especias, con restos de algún producto de la tierra regreso a mi niñez y entro en calor.

DIVERTIMENTO DEL DEDAL

(Escribir con la letra D) DIVERTIMENTO DEL DEDAL

Dado que en un costurero no debe faltar un dedal, os diré de mis devaneos con el dedal de mi dedo, aquellos días lejanos que pasé, cuando era niña, en las Damas Blancas.
Las doncellas, dulces, divertidas, débiles, dedicadas a cumplir con nuestro deber (1), nos poníamos dócilmente el dedal en nuestro dedo derecho. Allí no había democracia, allí no había discusión, allí no había diplomacia (2)…Dolores, la dominante dictadora (3), nos decía: ¡con donaire y sin dudar, todas a deshilvanar!. ¡Qué drama, qué desesperación, qué disgusto! (4) Yo, dubitativa, miraba mi divina labor y decía: no tiene defectos, ni desgracias. Miraba en derredor y todas las discípulas, sin desánimo, deshacían la labor en el blanco damasco. Mi destino estaba claro, debía sin dilación obedecer. Con decisión y diligencia, pero muy derrotada, me puse a desandar el camino, así que desenhebré la aguja, quité las puntadas y, con gran dificultad deshice la costura.
Ante nuestra desesperación y desilusión, la dadivosa Dama, como premio nos dijo desdeñosa ¡danzar llenas de dicha damiselas! Y, yo me devanaba la cabeza con mis deseos de decirla ¡por Dios, danza tú desgraciada! (5). Déjame divertirme dibujando con mi hilo y mi dedal.

(1)Asindetón: eliminación de conjunción. (2)Anáfora: repetición de palabras. (3)Epíteto: adjetivo innecesario. (4) Exclamación: desahogo de sentimientos. (5) Imprecación.

sábado, 6 de marzo de 2010

FOTOGRAMA EN BLANCO Y NEGRO

¿Qué os puedo contar de mi vida? Visto en la distancia de los años me produce una imagen del cine en blanco y negro de los años 50. Era una niña querida, una princesita mimada de postguerra que apenas sufrió las inclemencias de la época, pero que, absurdamente, no fue feliz.
Me sigo viendo como la niña responsable ante toda la familia –con sus exigencias y sus traumas- y ante todas las obligaciones que me cargaban o me echaba yo sola a las espaldas. Mis padres eran alegres, vitalistas y en cierta medida frívolos. En casa se vivía un ambiente distendido en materia religiosa, política y moral; se concedía importancia a la vida cotidiana y sus muchos quehaceres con una red que te envolvía con amor y calidez. Por el contra, en el colegio la red que nos atrapaba era de rigidez, exigencia, grandes valores, verdades absolutas y abstractas. Yo pasaba la mayor parte del día en el colegio (lo digo como justificación) y opte por la inflexibilidad, la seriedad y por sentirme responsable de las deficiencias de mi familia, en la que por no tener, no teníamos mas que un primo lejano cura.
Quizás en esa época empezó mi vida contradictoria y mi sentimiento de desarraigo que mas adelanté contaré. Si mi mundo era insatisfactorio y mi mente imaginativa tenía una forma muy fácil de arreglarlo y era viajar a otros mundos. En aquella época que no viajábamos, lo pude conseguir con la ayuda de mis mejores amigos, los libros. Aquellos primeros libros de Antoñita la Fantástica, tan audaz, tan libre y tan feliz, me transportaban a un paraíso de una infancia feliz.
Posteriormente, he podido viajar por paraísos reales que me han ayudado a superar otros mundos de desarraigo y contradicción y, que pueden servir de hilo conductor de alguna etapa de mis años de madurez.
Era una niña tímida y algo acomplejada, pero muy intuitiva y también pasional. Todo me interesaba y todo era objeto de mi análisis e investigación. Mis muñecas, mi cocinita, las pinzas de la ropa, todo era válido para crear otros mapas, otros rumbos. Ya estaba en mí la semilla que mas tarde me haría apasionarme por la sociedad y sus entresijos.

Las palabras claves que, quizás, mejor definan mi vida son:

RESPONSABILIDAD FAMILIA
IMAGINACION LIBROS
CONTRADICCION VIAJES
INVESTIGACION PASION