
Amigos un curso se acaba. Una etapa termina. Algunos sabemos que esto no es cierto, nada acaba, nada muere. Es, tan solo, un inicio de una carrera a estrenar.
Somos escritores, somos amigos.
Inicios balbuceantes, confidencias de los entresijos del alma. Terapias verbales que curan y que expresan vivencias destinadas a nacer de las fauces de un ordenador.
Amigos, somos escritores. Esto no acaba.
Una mágica, entregada y creativa profesora –Teresa- nos ha guiado como a niños juguetones. Ha masajeado nuestra mente, ha echado pimienta a nuestros guisos para que tengan más sabor. Sin presionar, sin forzar ha ido juntando las piezas del puzzle de la teoría literaria hasta crear un serio volumen de “Formación de escritores”. Con suave mano nos empujaba a darnos el chapuzón en el agua de la creación de relatos. En ese lago de la imaginación se han movido las profundas olas de los sentimientos, los pausados círculos del recuerdo hasta las crestas de la sensualidad. El marino nos dio el cuaderno de bitácora de su navío privado, el fiel enamorado nos hizo la ofrenda de su entrañable romanticismo, el alma femenina suavizó, unas veces, las fuertes olas con el bálsamo de las alegrías familiares y otra, por el contrario, las encrespó con las heridas del sufrimiento, siempre sensibles, siempre llenas de ternura y amor. El barco de nuestra fratricida guerra apareció en lontananza con anécdotas de niños y de padres, allí el dolor se convirtió en humor, la tragedia en vivencias creadoras.
Gracias Teresa por este año. Gracias por tu saber hacer, por tu bondad y por compartir con nosotros tu conocimiento. Nos has regalado una riquísima tableta de chocolate que nos nutre, nos da placer y energía, para esta nueva etapa de escritores de nuestras memorias
Emotivo, tierno, bonito y magistralmente escrito
ResponderEliminarMe encantó...
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