jueves, 29 de abril de 2010

CARTA AL AMOR PERDIDO

No soy nadie sin ti, todo se hunde a mi paso.
El sol se levanta ceniciento en un infinito poblado de grises.
Los niños caminan encogidos bajo el peso de sus mochilas.
La ciudad languidece entre el rugido de los coches.

No soy nadie sin ti, nada tiene luz a mi paso.
Esa cara agrietada, llorosa y cetrina, esos ojos apagados, esa mujer herida no puede reflejarse en el espejo.
Es rechazo, es desprecio, no es posible mirarse.

No soy nadie sin ti, todo mi cuerpo se postra a mi paso.
Mis ojos se irritan con el humo, mis oídos chirrían con las máquinas, huele a sucio, huele a podrido.

No soy nadie sin ti, todo tu ser sale a mi paso.
Añoro tu cuerpo, evoco tu presencia, mi boca está huérfana de tus besos.
Miro a los ojos de otros y veo en el reflejo de sus miradas a una mujer abandonada.

1 comentario:

  1. ¡Me ha gustado mucho la antítesis de los versos entre el poema de amor y el de dolor!

    ResponderEliminar